Piropos Quiteños

Los piropos quiteños son una tradición que se originó hace mucho tiempo y que generalmente utilizan para expresar -de manera ingeniosa admiración- amor o agrado por alguna persona o lugar, sin dejar de lado la sencillez y el buen humor que les caracteriza. Similar a los amorfinos montubios.

Lamentablemente, con el paso de los años los piropos de Quito han perdido un poco su popularidad. Sin embargo, vez tras vez se han organizado por diferentes partes de la ciudad eventos especiales para rescatar esta valiosa costumbre que es un patrimonio cultural en esta región. 

Es por eso que aquí te vamos a recordar cuáles son algunas de estas mejores rimas y que puedes utilizar en diferentes ocasiones.

Piropos quiteños de romance y conquista

Si quieres expresar tus sentimientos y cariño de una manera diferente, puedes usar los siguientes piropos:

  • En el día brilla el sol, en la noche brilla la luna, y en el centro de mi corazón, brillas tú como ninguna.
  • Galán de bellas facciones, de sonrisa lisonjera, sobre tus labios de grana, darte yo un beso quisiera.
  • Tardé una hora en conocerte, y solo un día en enamorarme, pero me llevará toda una vida poder olvidarte.
  • ¿En qué estaría pensando San Pedro, que dejó la puerta abierta, dejando caer este ángel?
  • Chulla quiteñito, ojitos de capulí, cuando tú me miras, siento que tu amor es para mí.
  • Guapo quiteñito, aunque con rigor me trates, yo tus rigores venero, pues, es tanto lo que quiero y no me importa, que de amor me mates.
  • Al pie de un balcón florido, le canto esta serenata. Yo quiero ser su marido, porque esta pasión me mata.
  • Me gustaría ser una hormiguita para subir hasta tu corazón y susurrarte despacito: quiteñita, me gustas un montón.
  • Señor suegro, no se asombre de los ladrones, porque usted tiene un hijo que roba corazones.
  • En tus ojos bonitos leo mi suerte, porque si tú me olvidas será mi muerte.

Piropos de Quito cortos y chistosos

Una característica muy peculiar, pero que sin duda es del agrado de todos, es el toque humorístico que se le dan a algunos piropos quiteños, como los que te presentaremos a continuación:

  • Mi linda primor de chola, tan lanzada y tan coqueta, por qué no me paras bola, si quiero ser tu receta.
  • Cuando paso por tu casa, compro pan y voy comiendo, para que no diga tu mamá que de hambre me estoy muriendo.
  • Quisiera ser vino, para estar contigo, pero más quiero ser la copa, para deleitarme en tu boca.
  • Señor suegro, no se asombre de los ladrones, porque usted tiene un hijo que roba corazones.
  • Quiteñita, quiteñita asómate a la ventana. Y si no sales pronto, me veré con otra dama.
  • Ojos de chocolate, boca de caramelo, mi corazón late, cada vez que te veo.
  • Chulla quiteñito, ojitos de capulí, cuando tú me miras, siento que tu amor es para mí.
  • Galán de bellas facciones, de sonrisa lisonjera, sobre tus labios de grana, darte yo un beso quisiera.
  • ¿En qué estaría pensando San Pedro, que dejó la puerta abierta, dejando caer este ángel?

Piropos para fiestas de Quito

Es una tradición especial que el día del aniversario de la fundación los ciudadanos reciten piropos quiteños que demuestren cuánto la aman y la valoran. Estas son las más comunes:

  • Bello Quito, Quito de mi corazón, a ti me dirijo con amor, a ti me dirijo por tener, el más bello cielo, de toda la creación.
  • En estas fiestas de Quito, yo buscó a mí alrededor, una quiteña bonita, que me regale su corazón.
  • ¡Quito! ciudad con historia, mitos, gestas… tradiciones y, con hermosas muchachas ¡en sus floridos balcones.
  • Lindo Quito de mi vida, lindo Quito de mi amor. Yo te expreso este cariñito, con todo el corazón.
  • Si Cristóbal Colón te viese, diría: ¡Santa María, pero que Pinta tiene esta Niña!
  • Paso contando los días para las Fiestas de Quito, así espero por tu amor deshojando margaritas.
  • Cantando a mi linda negrita me voy por las calles quiteñas dejando en tu pecho guambrita canciones de amor y de penas»
  • Al pie de un balcón florido le canto esta serenata. Yo quiero ser su marido porque esta pasión me mata